La vida está llena de bellos y pequeños instantes irrepetibles

domingo, 8 de abril de 2012

Almorzando en la cima de un rascacielos


Esta famosa fotografia, cuyo titulo original es "Lunchtime atop a Skyscraper", fue realizada por Charles Clyde Ebbets (Alabama, 1905-1978), en Nueva York, el 29 de Septiembre de 1932, y la publicó el New York Herald Tribune en el suplemento dominical del 2 de Octubre de ese mismo año. Y no pertenece, como muchos piensan, a la construcción del Empire State, sino al RCA Building (hoy General Electrics Building). Está tomada en la planta 69 de las 71 que finalmente alcanzó el edificio GE del Rockefeller Center. Y muestra a 11 obreros (al parecer, indios Mohawk, canadienses e irlandeses), almorzando sobre una viga, con el vacío bajo sus pies.

Como curiosidad, comentar que el Archivo Bettmann, una de las colecciones fotográficas más importantes (con 11 millones de imágenes), fue adquirido en 1995 por Corbis, una compañía de stock-photo fundada por Bill Gates. Así que técnicamente, esta imagen pertenece a Gates.

Fue precisamente Corbis quien relanzó masivamente esta imagen (entre otras) desde aproximadamente 1998, convirtiéndola en el clásico que es hoy día. Desgraciadamente, Ebbets murió en en 1978, por lo que no llegó a conocer el éxito de su foto (aunque sí que tuvo cierta fama en su época, con importantes trabajos y varios cientos de fotografías publicadas).

Curiosamente no fue hasta octubre del 2003 cuando el archivo Bettman, propietario de los derechos, no lo reconoce como el autor de su fotografia más famosa; de hecho en muchas de las láminas que se siguen reproduciendo para su venta, sigue sin constar el autor de la obra y se clasifica como anónimo. Aunque, según parece esto no es algo tan extraño, si se piensa que en los años 30 era habitual que las fotos aparecieran sin firmar.

Y la historia fue la siguiente: Aproximadamente en el año 2000, Tami Ebberts, la hija más joven de Ebberts, vió un poster de la foto que le recordó una imagen que había visto en su infancia. Revolviendo durante tres días en viejas cajas en casa de su madre consiguió encontrar una copia del artículo del New York Herald de 1932, y más tarde, localizó la factura del trabajo de su padre (1,50 $ la hora), un negativo de cristal que mostraba a Ebbets en una viga del rascacielos con su cámara, y un artículo de un periódico neoyorkino que hablaba del "intrépido fotógrafo, que arriesgaba su cuello en una viga de 6 pulgadas a 69 pisos del suelo".

En 2003, la viuda de Charles, Joyce Ebbets, leyó un anuncio sobre el centésimo aniversario del archivo Bettman. Una de las fotos que ilustraba el artículo era la de su difunto esposo en la viga. Respondiendo a la invitación del anuncio, contactaron con Corbis y esta contrató a un investigador privado que durante varias semanas estudió toda la documentación que poseía la familia. Finalmente, en octubre de 2003 se celebró una ceremonia en la que se reconoció la autoría de Ebbets de unas 21 fotos del Archivo. La ceremonia tuvo lugar en el restaurante Rainbow Room, del EG Building, cuyas vistas son muy similares a las que aparecen en la famosa foto.

Desde luego, hay que reconocer que esta mítica fotografia es impresionante, ver tan tranquilos a esos obreros, a cientos de metros de altura, sentados como si nada sobre sólo una viga y con la ciudad debajo de sus pies impresiona. Bueno, al igual que estas otras que también hizo:








¡Está claro que Charles Ebbets no debía padecer de vértigo!




Fuente:
finaconfitura.blogalia.com
Wikipedia.com


8 comentarios:

  1. Hola Nieves: Impresionante las fotos que muestras, intrepidos los trabajadores y el fotógrafo. !Sin ninguna medida de seguridad! Realmente da vértigo verlos alla arriba.Y cuanta historia además.
    Chau,te deseo unas Felices Pascuas

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    1. Es increible ¿verdad Jose? Casi no te puedes creer que pudieran trabajar así. Gracias por dejar tu comentario Jose y muy Felices Pascuas para ti (con un poquito de retraso, pero con mis mejores deseos),

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  2. Yo le tengo mucho miedo a las alturas, mis mas profundos respetos para esa gente. Me alegra que al final se le ha reconocido el trabajo a ese gran y valiente fotógrafo, aunque como casi siempre, tarde. Un abrazo.

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    1. Si, es una auténtica pena que casi siempre los méritos de la gente sean reconocidos cuando ya no están para disfrutarlos. Un abrazo y buen comienzo de semana,

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  3. Que fotos más bonitas, encima en blanco y negro, como a mí me gustan.
    En cuanto a la fama, es merecida, nunca es tarde dicen.
    Besote de altura.

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  4. Yo adoro también las fotos en blanco y negro, la fuerza que transmiten no la dan las de color y son mucho más sugerentes y románticas. Un besazo para ti desde tierra firme jejeje,

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  5. Hola Nieves, un placer encontrar tu blog, la verdad es que las imagenes son impactantes, realmente... te comento que sufro de vértigo, pero jamás pensé que no podría ver una foto fijamente, y no solo la de los obreros almorzando, sino que las otras de las alturas también... es como estar mirando desde una ventana hacia la nada...
    Te dejo un cariño desde la argentina y un deseo de excelente semana!!!
    besitos.

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    1. Hola Ariel, bienvenido por aqui y encantada de tu visita, en primer lugar. Y respecto a lo que dices es ciertamente increible no ya sólo el trabajo de este fotógrafo que tomó estas instantáneas, sino el de esos obreros trabajando en esas condiciones ¡y que no les pasara nada! ¡que valor! Muchos besos para ti desde Madrid y encantada de conocerte Ariel!

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