La vida está llena de bellos y pequeños instantes irrepetibles
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martes, 10 de junio de 2014

Erase una vez Annie Leibovitz y Walt Disney



La compañía Walt Disney encargó hace un tiempo, a la famosa fotógrafa Annie Leibovitz (Connecticut-U.S.A., 1949) la realización de algunas fotografias para promocionar sus parques temáticos Disneylandia de ese año  (aunque ya participó en otras campañas anteriores) y este ha sido el resultado de su trabajo, para el que ha contado con la ayuda de numerosas celebridades ¿reconocéis a alguno de ellos? (bueno, la verdad es que no está demasiado dificil, creo......).












¿A cuántos habéis reconocido?

viernes, 15 de junio de 2012

Richard Avedon, retratista y fotógrafo de modas



Estos dias se está celebrando en Madrid PHOTOESPAÑA, el festival internacional de fotografia y artes visuales, que viene celebrándose desde 1998 y en el que, durante seis semanas se tiene la oportunidad de ver más de 70 exposiciones y obras de artistas de gran prestigio y talla internacional. Hace unos dias fuí a una de esas exposiciones, era sobre la obra de Richard Avedon. Me encantaron sus fotografias.

Y por eso hoy mi entrada es sobre este reputado fotógrafo de modas y gran retratista, nacido en San Antonio (Texas) en 1923, que comenzó su carrera profesional en los años 1950 realizando espléndidos trabajos de moda para la revista Harper's Bazaar, y donde acabó convirtiéndose en Jefe de Fotografia. Más tarde colaboraría con otras revistas como Vogue o Life. 

Y fue sin duda, el gran fotógrafo de moda durante los años 60 y 70. El elevó la fotografia al rango de lo artístico y sus modelos, en lugar de mostrar indiferencia o sumisión, eran personajes libres y creativos dentro de escenarios dinámicos.

Sus retratos, aparentemente sencillos pero profundamente psicológicos, de personalidades famosas y desconocidas posando frente a un inmaculado fondo blanco, muestran a un cuidadoso fotógrafo capaz de plasmar en papel fotográfico rasgos inesperados. Su método era sencillo pero efectivo. Consistia en derrotar anímicamente a su modelo, tras largas y agotadoras sesiones de hasta cuatro horas, consiguiendo que el personaje se mostrara al final desnudo e indefenso, mostrando su lado más sincero.

En 1979 el Museo Amon Carter le hizo el encargo de documentar a las personas que nunca escribirian la historia de su pais, para lo cuál se dedicó durante 5 años a recorrer el oeste de los EE.UU. Esta obra se tituló "In the American west" y en ella presenta granjeros, mineros, vagabundos, prostitutas, presos, amas de casa, vaqueros o empleados de oficina, es decir, personas normales y corrientes, que para nada representan el gran sueño americano. 

En su obra se ven como grandes temas el tiempo, la vejez y sus tensiones. Le gusta mostrar el paso del tiempo y su influencia en el ser humano y por supuesto, el camino hacia la muerte.

En septiembre de 2004 sufrió una hemorragia cerebral en San Antonio, mientras se encontraba realizando una sesión fotográfica, enfocada en el proceso electoral de ese año 2004 en los EE.UU. Poco despues murió.


















Me encantó la gran fuerza expresiva de sus retratos 
¿qué opináis vosotros?


sábado, 29 de octubre de 2011

Eugène Atget, el retratista del viejo Paris


Hace unos meses vi una exposición de un fotógrafo que no conocia y me cautivó: Eugene Atget. Y me cautivó porque Paris es para mi una de las ciudades más bellas del mundo y por la forma en que este artista plasmaba cada rincón de esta ciudad, de una manera tan pura, auténtica y minuciosa.
La verdad es que París es, seguramente, la capital que más ha inspirado a los artistas. Sus calles y rincones han sido (y siguen siendo) escenario de películas, tramas literarias y, en general, de toda clase de obras de arte. Pero nadie como Eugène Atget ha retratado con tanto amor y fidelidad la vida y las calles del viejo París.
Eugene Atget nació el 12 de febrero de 1857 en la ciudad francesa de Libourne. Si bien su instrucción fue escasa, supo compensarla con la lectura y a través de las amistades que a lo largo de su vida fue haciendo con artistas plásticos. Su vocación (o sus ganas, mejor dicho), se inclinó hacia el arte: intentó ser actor y también pintor, con sendos y rotundos fracasos. Pero de algo tenía que ganarse la vida y sabiendo las necesidades que tenían los artistas de imágenes documentales para “inspirar” sus cuadros, adquirió una vieja y arruinada cámara de fuelle para placas 18 x 24 y salió a recorrer las calles de París buscando aquello que le encargaban.

Atget fotografió a lo largo de toda su vida, hasta el último día y, aparentemente, consideraba a su profesión, la de fotógrafo, como vergonzante y que él debía ejercerla por necesidad, para subsistir. Seguramente este pensamiento nace del esfuerzo y la estrechez económica. Debía caminar diariamente por muchas calles para obtener un cliente, realizar las tomas, revelar las placas en el baño de su casa y dejar el tema de las copias para su mujer, quien tenía una salud muy delicada y sufrió de diversas enfermedades prácticamente toda su vida.

Considerado el precursor de la fotografía documental y copiado hasta la saciedad,  este precursor de la fotografia moderna entendió siempre su trabajo como un oficio al que se dedicó con gran minuciosidad. Modestamente él nunca consideró que lo que él hacía con su cámara fuese arte. Sin embargo su obra ha protagonizado muchas exposiciones, está en  muchos museos estadounidenses e incluso inspiró al movimiento surrealista, influyendo en otros grandes maestros como Man Ray, quien era, por cierto, vecino suyo y fue el primero que lo descubrió, aunque no pudo hacer nada para difundir su trabajo y sus condiciones de artista. Atget siempre le repetía lo mismo: “Son documentos, solamente documentos”.

Estaba, literalmente, harto de toda esta mecánica para ganar apenas cinco francos (una cifra muy pequeña), por cada trabajo. La lista de pintores que le compraban fotos Atget era larguísima. Entre ellos se contaban Derain, Vlaminck, Utrillo y Braque. Pero ninguno apreció el arte del fotógrafo. Para ellos también eran documentos que recreaban con sus paletas. Pero con esto no le alcanzaba para sobrevivir. Entonces amplió el espectro de sus clientes fotografiando pequeños negocios, frentes de edificios e interiores de hogares de gente adinerada.

Sus fotos no profesionales eran el escape a esa aplastante rutina, ya que elegía con entera libertad aquellos temas que lo atraían estéticamente. Atget no tenía medio de locomoción alguno y para visitar a sus clientes caminaba con su pesada cámara a cuestas. Era un peatón muy observador, además de un excelente fotógrafo.

Si bien estos hallazgos fotográficos eran apreciados por muchos de sus amigos, para él no significaban demasiado. Cuando alguien le decía: “¡Qué buena fotografía!”, se limitaba a responder: “Tengo miles como esa”. Es más, cuando le proponían publicar alguna, se negaba a que apareciese su nombre.

Y en poco tiempo descubrió que estaba haciendo un inventario del París de fines del siglo XIX. Fue descubriendo lugares que nada tenían que ver con la actividad profesional que había emprendido. Vendedores ambulantes, rincones perdidos de los distintos barrios, terrazas de cafés y detalles arquitectónicos que poco a poco fue registrando con inteligencia.

Son imágenes en las que se entra en aquel París a través de las aldabas de las puertas, de las elegantes escaleras interiores, de los azulejos y los adoquines de las aceras, de los puestos de verduras y frutas, de las prostitutas apostadas en las puertas de las casas de citas... Fueron veintiocho años de registros de la vida cotidiana de París.

En 1926 falleció su esposa, de la que estaba profundamente enamorado. A partir de entonces ya no le quedó nada que lo aferrase a la vida y podríamos decir que se dejó morir el 4 de agosto de 1927 en Paris. El médico que extendió el certificado de defunción no pudo determinar la causa. Sólo murió.

Ver sus fotos es como viajar a través del tunel del tiempo e imaginarnos a nosotros mismos caminando por esas calles de Paris. Y hoy os dejo aquí algunas fotografias de uno de los grandes nombres de la fotografia, aunque él no se enteró o no quiso enterarse de ello. Espero que disfrutéis la entrada y que disfrutéis de este paseo por el viejo Paris …….


















miércoles, 27 de abril de 2011

Cecil Beaton, el fotógrafo de las estrellas



Cecil Walter Hardy Beaton fue un fotográfo y diseñador británico que conquistó la fama a nivel mundial, debido a sus grandes dotes y fue conocido, sobre todo, por sus fotografias de famosos personajes del cine y del arte.
Nació en Londres en 1904, en el seno de una familia aristócrata inglesa, creciendo en medio de la fascinación que ejercían en él las revistas de la epoca, que mostraban fotografias de las actrices de la epoca, llegando incluso a coleccionarlas. A los 11 años le regalaron su primera cámara fotográfica haciendo sus primeras fotografias a sus hermanas.

En los años 20 se convirtió en el fotógrafo oficial de prestigiosas revistas de moda como Vogue o Vanity Fair.  Diseñó, entre otros, los trajes que llevaban las protagonistas de las películas “Gigí” o “My fair lady”, por las que ganó dos Oscars. Despues de reunir durante varios años material suficiente, abrió una exposición en el West End londinense  y  en 1926 empezó a dedicarse exclusivamente a la fotografía y trabajando desde el estudio para la firma Vogue. Al cumplir los 30 ya era el retratista preferido del mundo de la moda, el cine, el teatro, las artes visuales, la literatura, la música y el fotógrafo oficial de los Windsor.





El característico toque de Beaton, su capacidad para sugerir mundos frágiles, sofisticados y sensuales, hicieron del artista un genio de la escenografía teatral, un fotógrafo de moda más sugerente y un famoso retratista. Su consagración oficial vino de la mano de la publicación de su retrato del joven Levas en el Photographs of the Year en 1922.

Ante su objetivo posaron muchos famosos, entre decorados innovadores: técnicas de luces y sombras manipuladas con gran sensibilidad se funden en escenarios decorados con un estilo de elegancia muy personal, juegos de espejos y de figuras, estatuas y vestidos extravagantes….. Su obra está marcada no sólo por los protagonistas de sus retratos sino también por sus ambientes, por las atmósferas y por la sutil forma de transmitir su opinión y sensibilidad.





Hacia 1930 regresa a Londres donde escribe su primer libro "El libro de la belleza". Despues hace un viaje a Hollywood donde gracias a su ingenio y aprovechando la deslumbrante luz de California y sus pintorescos claroscuros realiza una serie de retratos a grandes personajes del cine como Marilyn Monroe, Greta Garbo, Gary Cooper, Henry Ford, Audrey Hepburn, Marlon Brando, Johnny Weissmuller y muchos más. Y realizó muchos viajes por Rusia, África, España y México, retratando a Salvador Dalí y su esposa Gala, Picasso o a los Rolling Stones, entre otros.

 






Murió el 18 de enero de 1980 en Salisbury. Dicen que al morir Beaton tenía tres fotografías en la mesilla de su cama, que fueron de sus tres más preciados amantes, dos de ellos eran el millonario y patrón de las artes Peter Watson y la actriz Greta Garbo.

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